lunes, 16 de abril de 2012

La vida en la pantalla



Foto tomada de: http://www.eutsi.org/kea/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=633

El hombre ha necesitado desde siempre el reconocimiento para entender el sentido de su propia existencia, es, bajo la mirada de los demás. En esta búsqueda de reconocimiento el hombre se vale de toda clase de estrategias para lograr ese objetivo, buscando siempre sentirse “completo” como lo plantea Todorov en su ensayo “La vida en común”  “nuestra incomplétude es no sólo constitutiva sino también incurable” (Todorov, 2008, p. 131)

Bajo esta mirada, el hombre siempre ha necesitado ser “visto” para sentir que existe, lo que da cuenta de un principio básico del ser humano como “ser social” y de la necesidad de estar en permanente contacto con el otro, lo cual nos llevaría a pensar “tomar conciencia de que la meta del deseo humano no es el placer sino la relación entre los hombres ” (Todorov, 2008, p. 208)

Es por lo anterior que pensar en los fenómenos de exhibición del hombre a través de las nuevas tecnologías como un resultado de la era digital, no es posible, en tanto el hombre desde el principio de los tiempos ha buscado perpetuar su existencia, “El interés del ser humano por exponerse no es algo nuevo. Desde la antigüedad, el hombre con los elementos que tenía a mano hizo este ejercicio. La pintura, la fotografía, el cine, el video y ahora la imagen digital transmitida en tiempo real (video streaming), son esos medios posibilitadores de hacer perdurable la imagen a través del tiempo.” (M., 2011, p. 284)
Foto tomada de: http://xseriestv.com/lo-mejor-de-la-tv-en-justin-tv/
En consonancia con esta necesidad del hombre de ser reconocido, de ser visto, de perpetuarse, surgen fenómenos como el Lifecasting entendido como “la categoría de canales como espacios de transmisión donde se representa de manera exacta el cuerpo, es decir donde la exposición de las personas es absoluta, en una suerte de fundición de la vida que mediante la cámara web o de video logra la reproducción exacta del cuerpo.” (M., 2011, p. 271). Es así como por medio de un artefacto de vídeo los “Lifecasters” quienes dentro de estos canales exhiben su vida, dan una muestra de su cotidianidad mostrando fragmentos de sus casas, lugares de trabajo y sitios que frecuentan en el exterior.
¿Qué papel juegan entonces quienes ven o consumen estos productos? Aunque por un lado el hombre busca reconocimiento en la mirada del otro, también ocurre a la inversa, se reconoce también en las acciones del otro en las que percibe las suyas propias y así como se genera una filiación con las cotidianidades de otros al reconocer la suya misma, es decir, el hombre se exhibe para ser visto y reconocido, pero también observa la vida del otro para reconocerse en ella.
Es quizá por lo anterior que la novela ha generado una fascinación a lo largo de la historia, por reconocerse en las historias de los demás. Con el tiempo, ante la aparición del “Reality” como formato televisivo la conexión se hizo más fuerte ante la posibilidad, ya no de asistir a la vida como un relato de ficción, sino a la vida en una representación de realidad. Sin embargo estos formatos de la televisión no lograron: “la interactividad entre productores y consumidores” (M., 2011, p. 283) que han logrado los canales Lifecasting, en el que los observadores hacen parte en tiempo real del producto que observan a través de chats que los mantienen en comunicación permanente con los “productores” de contenidos y con los demás seguidores.
Estos fenómenos, en conclusión, no pertenecen a una necesidad humana creada por la era digital, hacen parte de la necesidad que como seres sociales en búsqueda de reconocimiento, perseguimos para sentirnos “completos” y encontrarnos con los otros que son en realidad la finalidad de la existencia misma. Ante el cuestionamiento que genera esta forma de relación y la perdida de la intimidad no puedo más que señalar que las nuevas tecnologías siempre tendrán detractores que invocarán al pasado como un tiempo mejor, no sin razones, pero que en muchos casos ese estar en contra es el resultado de la falta de conocimiento. Por otra parte debo advertir que aquí la búsqueda del reconocimiento debe darse en libertad de lo que consideramos importante y estos fenómenos pueden ser para muchos una manera equivocada de lograrlo,
hay también quienes afirman que asistimos a “la sociedad del espectáculo” en la que todo lo que era vivido se aparta (integrándose) en una representación.” “El hombre separado de su producto produce, cada vez con mayor potencia, todos los detalles de su mundo, y de ese modo se halla cada vez más separado de su mundo. Cuanto más produce hoy su propia vida, más separado está de ella.” (debord, 1967, p. 19).
Sin embargo, entrar en esa discusión no es el objeto de esta entrada, no pretendo dar una valoración a ninguna de las áreas que he decidido explorar, solo pretendo acercarme y tratar de conocer este mundo nuevo para mí a través de esta Cibertravesía.
El vídeo a continuación es un documental basado en el libro “La sociedad del espectáculo”




Trabajos citados


M., M. V.-D. (15 de Julio-diciembre de 2011). Cotidianidades trasmitidas en el ciberespacio, El fenómeno del Lifecasting . Co-herencia Revista de Humanidades .

Todorov, T. (2008). La vida en común, ensayo de antropología general. Paris: Taurus.

debord, G. (1967). La Société du spectacle. Paris: Buchet-Chastel.



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http://cibernticoson.blogspot.com/2012/02/una-hora-en-mi-papel-de-lifeviewer.html

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