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| Foto tomada de: http://www.eutsi.org/kea/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=633 |
El hombre ha necesitado desde siempre el
reconocimiento para entender el sentido de su propia existencia, es, bajo la
mirada de los demás. En esta búsqueda de reconocimiento el hombre se vale de
toda clase de estrategias para lograr ese objetivo, buscando siempre sentirse
“completo” como lo plantea Todorov en su ensayo “La vida en común” “nuestra incomplétude es no sólo constitutiva sino también
incurable” (Todorov, 2008, p. 131)
Bajo esta mirada, el hombre siempre ha necesitado ser “visto” para
sentir que existe, lo que da cuenta de un principio básico del ser humano como
“ser social” y de la necesidad de estar en permanente contacto con el otro, lo
cual nos llevaría a pensar “tomar conciencia de que la meta del deseo humano no es el placer sino la
relación entre los hombres ” (Todorov, 2008, p. 208)
Es por lo anterior
que pensar en los fenómenos de exhibición del hombre a través de las nuevas
tecnologías como un resultado de la era digital, no es posible, en tanto el
hombre desde el principio de los tiempos ha buscado perpetuar su existencia, “El
interés del ser humano por exponerse no es algo nuevo. Desde la antigüedad, el
hombre con los elementos que tenía a mano hizo este ejercicio. La pintura, la
fotografía, el cine, el video y ahora la imagen digital transmitida en tiempo
real (video streaming),
son esos medios posibilitadores de hacer perdurable la imagen a través del
tiempo.” (M., 2011, p. 284)
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| Foto tomada de: http://xseriestv.com/lo-mejor-de-la-tv-en-justin-tv/ |
En consonancia con esta necesidad del hombre de
ser reconocido, de ser visto, de perpetuarse, surgen fenómenos como el Lifecasting
entendido como “la categoría de canales como espacios de transmisión donde se
representa de manera exacta el cuerpo, es decir donde la exposición de las
personas es absoluta, en una suerte de fundición de la vida que mediante la cámara
web o de video logra la reproducción exacta del cuerpo.” (M., 2011, p. 271) . Es así como
por medio de un artefacto de vídeo los “Lifecasters” quienes dentro de estos
canales exhiben su vida, dan una muestra de su cotidianidad mostrando
fragmentos de sus casas, lugares de trabajo y sitios que frecuentan en el
exterior.
¿Qué papel juegan entonces quienes ven o
consumen estos productos? Aunque por un lado el hombre busca reconocimiento en
la mirada del otro, también ocurre a la inversa, se reconoce también en las
acciones del otro en las que percibe las suyas propias y así como se genera una
filiación con las cotidianidades de otros al reconocer la suya misma, es decir,
el hombre se exhibe para ser visto y reconocido, pero también observa la vida
del otro para reconocerse en ella.
Es quizá por lo anterior que la novela ha
generado una fascinación a lo largo de la historia, por reconocerse en las
historias de los demás. Con el tiempo, ante la aparición del “Reality” como
formato televisivo la conexión se hizo más fuerte ante la posibilidad, ya no de
asistir a la vida como un relato de ficción, sino a la vida en una
representación de realidad. Sin embargo estos formatos de la televisión no
lograron: “la interactividad entre productores y consumidores” (M., 2011, p. 283) que han
logrado los canales Lifecasting, en el que los observadores hacen parte en
tiempo real del producto que observan a través de chats que los mantienen en
comunicación permanente con los “productores” de contenidos y con los demás
seguidores.
Estos fenómenos, en conclusión, no pertenecen a
una necesidad humana creada por la era digital, hacen parte de la necesidad que
como seres sociales en búsqueda de reconocimiento, perseguimos para sentirnos
“completos” y encontrarnos con los otros que son en realidad la finalidad de la
existencia misma. Ante el cuestionamiento que genera esta forma de relación y
la perdida de la intimidad no puedo más que señalar que las nuevas tecnologías
siempre tendrán detractores que invocarán al pasado como un tiempo mejor, no
sin razones, pero que en muchos casos ese estar en contra es el resultado de la
falta de conocimiento. Por otra parte debo advertir que aquí la búsqueda del
reconocimiento debe darse en libertad de lo que consideramos importante y estos
fenómenos pueden ser para muchos una manera equivocada de lograrlo,
hay también quienes afirman que asistimos a “la
sociedad del espectáculo” en la que todo lo que era vivido se aparta
(integrándose) en una representación.” “El hombre separado de su producto
produce, cada vez con mayor potencia, todos los detalles de su mundo, y de ese
modo se halla cada vez más separado de su mundo. Cuanto más produce hoy su
propia vida, más separado está de ella.” (debord, 1967, p. 19).
Sin embargo, entrar en esa discusión no es el objeto de esta entrada, no pretendo dar una valoración a ninguna de las áreas que he decidido explorar, solo pretendo acercarme y tratar de conocer este mundo nuevo para mí a través de esta Cibertravesía.
Sin embargo, entrar en esa discusión no es el objeto de esta entrada, no pretendo dar una valoración a ninguna de las áreas que he decidido explorar, solo pretendo acercarme y tratar de conocer este mundo nuevo para mí a través de esta Cibertravesía.
El vídeo a continuación es un documental basado
en el libro “La sociedad del espectáculo”
Trabajos citados
M., M. V.-D. (15 de Julio-diciembre de 2011). Cotidianidades trasmitidas
en el ciberespacio, El fenómeno del Lifecasting . Co-herencia Revista de
Humanidades .
Todorov, T. (2008). La vida en
común, ensayo de antropología general. Paris: Taurus.
debord, G. (1967). La Société du
spectacle. Paris: Buchet-Chastel.
Artículos relacionados:
http://cibernticoson.blogspot.com/2012/02/una-hora-en-mi-papel-de-lifeviewer.html


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